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MI HERMANA SANDRA

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Mi nombre es José y tengo 24 años, tenía 23 cuando ocurrió lo que seguidamente expondré. Mi hermana Sandra tenía 20 años cuando sucedió.Es rubia, ligeramente más baja que yo, y casi siempre suele ser reservada y tímida. Aunque yo no soy precisamente un adonis, mi hermana (por fortuna) no ha heredado parecido alguno conmigo, pues se la puede clasificar como "guapa y atractiva" sin ninguna reserva. Paso sin más dilación a contar lo que sucedió la noche del martes, 3 de diciembre de 1996. Empezaré por cuando descubrí lo que estaba sucediendo, eliminando molestos preliminares. Aquí empieza mi "odisea":No podía creerlo, lo estaba haciendo. ! Mi propia hermana ! Toda mi atención se concentraba en sus gemidos, en sus jadeos explosivos, sin duda hacía bastante ruido al masturbarse.No podía separar el oído de la puerta, había pasado por el pasillo para acostarme, y pensaba que mi hermana (que había subido apenas media hora antes) ya estaría dormida, pero por lo visto debió pensar en aprovechar la oportunidad de que nuestros padres habían salido a visitar a un pariente enfermo para "hacerse un dedo" con toda tranquilidad. Sin quererlo, casi en contra de mi voluntad, mi entrepierna se fue endureciendo progresivamente. Casi podía imaginar su cuerpo desnudo, la forma en que se frotaba su vulva mojada. Me estaba excitando por momentos, y poco podía hacer para evitarlo. Nunca había pensado en el incesto, al menos no conscientemente. Jamás se me había pasado por la imaginación masturbarme pensando en mi hermana, o que ella lo hiciera pensando en mí. Pero ahora, mi imaginación espoleada por sus gemidos crecientes de desbocaba. Fantasías prohibidas asaltaron mi mente, y ya me dolía entre las piernas debido a la presión, pues llevaba unos pantalones vaqueros que no tenían demasiada holgura.Mi hermana cada vez gemía más fuerte, con voz más grave y profunda, incluso creo que hablaba en voz baja, diciendo cosas ininteligibles con voz temblorosa.- S...Siii, auuummmmm, si...sigue...Ya casi no podía más, tenía que verla masturbarse, contemplar como se estremecía con el orgasmo. Supuse que, concentrada como estaba en su placer, no se percataría si abría la puerta solo unos centímetros y la observaba. Con manos temblorosas, lo hice, entreabrí la puerta, rogando para que no produjera ningún ruido. La suerte me acompañó y todo salió a la perfección. Tuve una magnífica vista de forma inmediata: Mi hermana Sandra, tumbada boca arriba, frotándose frenéticamente, casi con desespero, tenía toda la entrepierna llena de jugos, pero aunque sus dedos estaban más lubricados de lo que jamás hubiera creído posible, de vez en cuando se los llevaba a la boca y los ensalivaba con su lengua, al mismo tiempo que chupaba sus propios jugos dando claras muestras de satisfacción, se diría que experimentaba un gran placer tragando su viscoso fluido.Sin ser ya dueño de mi propia voluntad, me desabroché la bragueta y saqué mi miembro, estaba en completa erección, mi glande se había puesto de un color casi púrpura, y se diría que vibraba por la excitación contenida. Empecé a masturbarme mientras miraba a mi hermana llegar a su orgasmo, viendo como se sacudía con espasmos rápidos, mientras soltaba pequeños gritos, incapaz al parecer de mantenerse en silencio. Mientras llegaba al final de su éxtasis, cerré la puerta de la habitación muy despacio y me fui a mi propio dormitorio. Me masturbé durante un rato pensando en lo que había visto, e incluso, pocos segundos antes de llegar al orgasmo, me imaginé a mí mismo eyaculando dentro de ella, mientras ella me atraía hacia sí, moviéndose sinuosamente, teniendo los dos un orgasmo simultáneo. Con mis pensamientos vagando entre lo que había visto realmente y lo que había imaginado, no tardé en llegar al clímax. Eyaculé abundantemente, lanzando varios chorros de semen caliente. No me preocupé de si manchaba algo, solamente ocupaba mi mente el orgasmo de mi hermana.Cuando el placer fue cediendo, pude comprobar que había manchado bastantes losas de la habitación, situadas frente a mí, formando grandes y espesos goterones de esperma por todo el suelo. Me apresuré a limpiarlo todo con pañuelos de papel, fui al cuarto de baño y me aseé convenientemente, luego fregué el suelo para que no quedara ni rastro, ninguna pista que pudiera delatar lo que había pasado. Pude comprobar que mi hermana estaba durmiendo plácidamente entreabriendo de nuevo la puerta de su dormitorio. Pensé qué hubiera pasado si verdaderamente hubiera entrado en su habitación mientras se estaba masturbando. Si le hubiera insinuado que podíamos compartir un orgasmo "como dos buenos hermanos". Procuré evitar seguir pensando en ello. Cerré la puerta de su habitación y seguidamente me preparé para acostarme. Esa noche, pese a que estaba totalmente saciado, tuve sueños húmedos. En ellos mi hermana y yo practicábamos todo tipo de posturas y actos sexuales... Me desperté y comprobé que mi pene estaba en completa erección. Probablemente había estado así toda la noche. Volví a masturbarme. Apenas hacía doce horas que había visto a mi hermana como una hembra ardiente y excitante, y ya estaba completamente obsesionado con ella. Desde ahora solo tendría un objetivo: Incesto. Debía hacer lo que había imaginado. Debía practicar el sexo con mi propia hermana para mi propia paz mental.Si, las cosas serían diferentes entre Sandra y yo.

Todo asombroso